martes, 11 de julio de 2017

Esperar un poco merece la pena.

He buscado para hallar
el preciso instante que diera certeza
entre toda naturaleza y cierto sentido
a lo que le damos los que estamos vivos
por dar gracias a un nuevo amanecer
y hacernos cómplices de las nocturnas
alas que bate la lechuza entre los árboles
buscando el placer de un bocado en la cena
que sería desayuno para el que espera
el pan de los días que amanecen temprano
teniendo entre las manos el manjar
de la exquisita masa que espera al reposar
mientras los pasos que vamos dando para acercarnos
al placido bienestar que durmiendo tientas
en vez de tomar las riendas y galopar hacia lo desconocido
para hacerte bandido de las mañanas en las carreras
que das con tus alforjas llenas del maná
que no a caído mas que la harina transformada en gotas
que han ido entre los tallos enhiestos

dando al grano su fuerza para repartirse lo labrado.

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